¿Cuándo un toldo vertical permite volver a habitar un espacio?

LA MIRADA DEL ARQUITECTO

Una mirada a la Gorukanti Residence de Alexis Dornier y a la arquitectura de los espacios intermedios

“Gorukanti Residence, Hyderabad, India. Alexis Dornier. Una arquitectura que construye diferentes grados de relación entre interior y exterior.”

Hay algo que me interesa especialmente de algunas obras de arquitectura: no solamente cómo se ven, sino cómo consiguen que queramos permanecer en ellas.

El martes hablábamos de una situación muy común: una terraza puede ser hermosa, estar bien amueblada, tener vegetación y buenas proporciones y, sin embargo, resultar incómoda durante determinadas horas del día.

El sol puede ser demasiado intenso. El deslumbramiento puede dificultar la permanencia. El calor puede hacer que terminemos buscando el interior de la casa.

Y entonces aparece una pregunta que, como arquitecta, considero muy interesante: ¿Cómo podemos proteger un espacio exterior sin perder aquello que precisamente lo hace especial: su relación con el exterior?

Para mirar esta pregunta quiero detenerme hoy en una obra de Alexis Dornier: Gorukanti Residence, en Hyderabad, India.

La vivienda está organizada mediante volúmenes de geometría definida, balcones profundos y elementos de madera que funcionan como filtros. La propia descripción del proyecto habla de una alternancia entre transparencia y privacidad y de un juego de sombras que cambia a lo largo del día.

Y aquí comienza lo interesante.

Una casa que no quiere vivir completamente cerrada

Cuando observamos sus fachadas, encontramos grandes superficies transparentes, terrazas, balcones y espacios que se relacionan directamente con la vegetación.

La arquitectura parece buscar una condición intermedia. No estamos completamente dentro. Pero tampoco estamos completamente afuera.

Podemos estar protegidos por una cubierta, sentados en una terraza o detrás de un filtro, mientras seguimos percibiendo el jardín, la luz y el paisaje.

Ese espacio entre el interior y el exterior es precisamente lo que llamamos un espacio intermedio.

Y es un concepto que me interesa especialmente porque muchas de nuestras terrazas, balcones y corredores domésticos pertenecen justamente a esa categoría.

Son lugares que no deberían sentirse como habitaciones cerradas, pero tampoco tienen por qué quedar completamente expuestos.

Pero ¿qué ocurre cuando el sol cambia?

Aquí aparece una condición que muchas veces olvidamos cuando diseñamos. El sol se mueve.

La profundidad de la cubierta ayuda a proteger el espacio, pero cuando el sol desciende sus rayos pueden entrar lateralmente.

Y entonces puede ocurrir algo paradójico: Tenemos una terraza cubierta. Tenemos una vista hermosa. Tenemos un espacio perfectamente diseñado.

Pero no podemos disfrutarlo durante determinadas horas porque el sol entra directamente en el espacio. Esto nos lleva a una idea sencilla: No toda la sombra se diseña desde arriba. A veces necesitamos protección lateral.

La arquitectura también puede filtrar

En la Gorukanti Residence, los elementos de fachada ayudan precisamente a construir diferentes grados de apertura y protección. Los balcones profundos y las pantallas de madera no convierten la vivienda en una caja cerrada; crean capas entre el interior y el exterior.

Y esta es una estrategia que podemos encontrar, con diferentes recursos, en muchas arquitecturas:

  • Un alero.
  • Una celosía.
  • Una vegetación.
  • Una cortina exterior.
  • Una pantalla.
  • Un toldo vertical.

Todos pueden funcionar como filtros. No necesariamente para impedir nuestra relación con el exterior, sino para hacerla más confortable.

¿Qué ocurre cuando necesitamos conservar la vista?

Aquí aparece una pregunta muy concreta que seguramente muchas personas se han hecho: ¿Cómo proteger una terraza del sol sin perder la vista hacia el jardín?

No siempre queremos levantar una pared. No queremos perder la ventilación. No queremos sentir que hemos convertido la terraza en una habitación. Y tampoco queremos tapar completamente el paisaje que tanto nos interesaba cuando diseñamos el espacio.

En determinadas situaciones, un toldo vertical puede convertirse en una solución discreta.

Su función no tiene que ser cerrar el espacio. Puede regular el sol. Instalado en la línea superior del corredor, justo donde termina la cubierta y comienza el jardín, puede desplegarse cuando el sol incide directamente sobre el espacio y recogerse cuando ya no es necesario. Cuando está recogido, su presencia visual es mínima.

Y dependiendo del tejido utilizado, un tejido Screen permite filtrar la radiación solar manteniendo un nivel de transparencia que ayuda a conservar la conexión visual con el jardín. El porcentaje de apertura hace referencia a la cantidad de luz que puede atravesar el tejido, por lo que la elección del porcentaje debe responder a la orientación, la incidencia solar y el nivel de protección que necesitemos.

Ahí está la diferencia entre cerrar un espacio y filtrarlo.

Una solución no tiene que convertirse en protagonista

Esta es quizá la parte que más me interesa.

Cuando hablamos de protección solar, muchas veces pensamos inmediatamente en grandes estructuras:

Una pérgola.
Una cubierta.
Una construcción permanente.

Pero no todos los espacios necesitan una intervención de esa magnitud.

Hay terrazas que ya tienen una cubierta adecuada. Hay balcones que tienen una buena protección superior. Hay corredores donde la arquitectura está perfectamente resuelta, pero el sol de la tarde entra lateralmente.

En esos casos, quizás el problema no sea que falte una cubierta. Quizás falte un filtro. Y esa diferencia puede cambiar completamente la solución.

Antes de elegir una protección solar, observa el sol

Esto conecta directamente con lo que hablábamos el martes.

Antes de decidir qué instalar, vale la pena observar el espacio durante diferentes momentos del día:

¿Dónde aparece el sol por la mañana?
¿Dónde se encuentra al mediodía?
¿Desde qué dirección entra por la tarde?
¿La protección que tenemos actualmente funciona cuando el sol está alto, pero deja de funcionar cuando está bajo?
¿El problema es el calor?
¿El deslumbramiento?
¿La lluvia?
¿La privacidad?
¿O simplemente queremos crear un espacio más confortable sin perder la vista?

Porque la respuesta a cada una de estas preguntas puede llevarnos a una solución diferente.

No existe una única forma correcta de proteger una terraza. Existe una solución más adecuada para cada condición.

Cuando el producto desaparece y la arquitectura permanece

Eso es precisamente lo que me gusta de las soluciones discretas.

Un buen elemento de protección solar no debería necesariamente llamar la atención sobre sí mismo.

Debería permitir que sigamos viendo el jardín. Que sigamos disfrutando la terraza. Que la arquitectura continúe siendo protagonista. Que el espacio pueda cambiar según las condiciones del día. Y, sobre todo, que podamos seguir habitándolo.

Porque finalmente ese es uno de los objetivos de la arquitectura: No solamente construir espacios hermosos. Sino crear las condiciones para que podamos vivirlos.

La mirada del arquitecto

Cuando observo una obra como la Gorukanti Residence, no pienso únicamente en su forma, sus materiales o sus fotografías. Me pregunto: ¿Qué hace que este espacio pueda ser habitado de diferentes maneras?

Los balcones profundos. Los filtros. Las sombras. Las transparencias. La relación con la vegetación. La posibilidad de estar protegidos sin quedar completamente aislados.

Todos esos elementos construyen una relación gradual entre la casa y el exterior.

Y quizás esa sea una de las grandes enseñanzas que podemos llevarnos a nuestras propias terrazas: No siempre necesitamos cerrar para estar protegidos. A veces necesitamos aprender a filtrar.

Una pérgola, un toldo retráctil, una sombrilla, una cortina exterior o un toldo vertical no deberían elegirse simplemente porque son productos disponibles. Deberían elegirse porque responden a una necesidad concreta del espacio.

Porque, como arquitecta, sigo creyendo que antes de preguntarnos: “¿Qué puedo comprar?” vale la pena preguntarnos: “¿Qué está necesitando realmente este lugar?”

Y cuando hacemos esa pregunta, la arquitectura empieza a hablarnos.

¿Tu terraza necesita protección solar sin perder la conexión con el exterior?

Cada espacio tiene una orientación, una incidencia solar y una relación particular con el entorno. Antes de elegir un toldo, una pérgola o cualquier sistema de protección solar, conviene entender qué está ocurriendo en el lugar.

Cuéntanos cómo es tu espacio y qué quieres conservar de él. Podemos ayudarte a identificar qué tipo de solución puede funcionar mejor.

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